Un nuevo caso de
niños encerrados por sus propios padres mantiene conmocionado al Reino Unido.
Los pequeños permanecían 23 horas al día encerrados y apenas les deban de
comer. Ahora, su madre y su padrastro cumplen condena por el maltrato al que
les sometieron durante siete años.
Cuando los servicios
sociales rescataron a los pequeños estaban totalmente desnutridos y ninguno
había desarrollado un cuerpo propio de la pubertad. El pequeño, que en el
momento de la liberación tenía 17 años, pesaba 31 kilos y el mayor, de 19, tan
solo 38 kilos.
Los servicios sociales
investigaron el caso pero lo cerraron afirmando que "las necesidades
básicas de los niños" estaban siendo satisfechas por la pareja, además,
los niños iban a la escuela y a la universidad, pero sus profesores no
advirtieron el deterioro físico de los chicos.
Así vivieron los dos
hermanos desde 2004 hasta finales de 2011.
La madre de los niños,
Linsley, cumple una condena de 4 años y el padrastro, Corin, una de cinco años
tras admitir los cargos de crueldad infantil y detención ilegal.
No hay comentarios:
Publicar un comentario